sábado, 21 de noviembre de 2009

Yo no quiero la paz

Luis Tejada

¡Yo no quiero la paz! maldita sea

la tranquilidad sugestiva de la aldea.

¿Una casita blanca metida en los rosales,

mujercita, un chiquitín huerto con flores?

¿Vivir entre el olor de los maizales,

sin penas, sin trabajos, sin dolores?

Eso no es vida ni nada, eso es la muerte

para los hombres de robustas manos;

las mujeres tan sólo y los ancianos

podrán vivir la vida de tal suerte.

Pero yo, que tengo sangre roja,

una sangre tan roja que no escucha

mi voz aplacadora, que me arroja

en mitad de la arena y dice: ¡Lucha!

No puedo estar en paz. Paz y quietud

son un pecado de lesa juventud.


Glóbulo Rojo, Pereira, 5 de mayo de 1917

1 comentario:

José M. dijo...

Contradictorio el asunto...Claro, puede pensarse en calor de juventud, en locura o que sea una simple diatriba para despistar incautos.